es una tajada de la historia del Garces Navas , uno de los barrios construidos por el Instituto de Credito Territorial en los años 70’s. Mediante un sorteo y luego de cumplir ciertos requisitos las familias podían acceder a un crédito para su casa y también se comprometían a aportar de su tiempo para ayudar a construirlas, muchos barrios de Bogotá se construyeron de esta forma. En el camino de hacer el barrio , se iba tejiendo una comunidad. Aquí retrato a la señora Marina, quien los fines de semana se iba a los convites de construcción a hacer su casa.
Al Habitar la casa que uno hizo con sus manos, al ver crecer el barrio como su propia creación, conocer esas otras manos que se desgastaron dejando un poco de sí en cada pared, asi, una casa más allá de un objeto de valor comercial se convierte en una extensión de la propia vida y es amar un territorio y la superficie recubierta de materiales acomodados como un perfecto rompecabezas, no es un acto de materialismo, es un gesto de supervivencia y de la dicha que es tener calor en las noches y tranquilidad ante la lluvia, la casa propia es el pequeño entorno de tranquilidad donde además se pueden colgar en las paredes algunos recuerdos

Casa Propia